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Alce la voz por los que no pueden: «Un caso REAL que deja al DESCUBIERTO el estigma que aún EXISTE hacia las personas que viven con VIH Perú»

Alce la voz por los que no pueden: «Un caso REAL que deja al DESCUBIERTO el estigma que aún EXISTE hacia las personas que viven con VIH Perú»

Lima – Perú. – En un restaurante de Arequipa, Perú, Junior González —gastrónomo venezolano y activista— escuchó las palabras que ninguna persona con VIH debería oír: «No puedes seguir trabajando en cocina, nos enteramos de que vives con VIH». Palabras que derrumbaron emocionalmente a Junior; sin embargo, decidió iniciar una batalla legal contra este acto evidente de discriminación laboral y en este articulo nos comparte su relato, para inspirar a miles de personas en América Latina que pasan por esta situación a defender sus derechos.

El despido: Un acto de desinformación

Junior, quien cuenta con años de experiencia como gastrónomo y profesor de pastelería, fue despedido con un argumento que pudiese haber sido valido hace 30 años cuando no se tenía mucha información sobre el VIH y sus formas de transmisión; sin embargo, al día de hoy cuando existe acceso a la información confiable y estudios de base científica que corroboran que —el VIH no se transmite por comida—,  solo visibilizan que existe un problema mayor: la desinformación aún persiste en entornos laborales del Perú.

El caso de Junior González no es aislado, es síntoma de un sistema que falla en educar sobre el VIH. En Perú, la ausencia de educación sexual integral (ESI) en escuelas y espacios laborales perpetúa mitos como:
• «El VIH se transmite por compartir alimentos o utensilios»
• «Las personas con VIH son un peligro en espacios laborales».

Datos clave sobre la ESI en Perú:

Según datos del Ministerio de Educación (2023), solo 34% de colegios públicos implementan la educación sexual integral (ESI), y según una encuesta realizada por IPSOS en 2024, el 62% de peruanos cree que el VIH puede transmitirse por saliva o sudor. Lo cual ha venido desencadenando consecuencias directas como despidos injustificados basados en prejuicios y no en la ciencia y estigma internalizado, donde las personas que viven con VIH viven con miedo al rechazo, lo cual fue constatado por el informe de ONUSIDA (2023), revelando que el 45% de personas con VIH en Perú ocultan su diagnóstico por miedo (ONUSIDA, 2023).

Datos claves de la situación en Perú y América Latina:

Una encuesta realizada por INPPARES en el 2024, arrojo que 1 de cada 3 peruanos evitaría trabajar con alguien con VIH y según datos del Ministerio de Trabajo (2024), solo el 12% de empresas peruanas tiene políticas contra la discriminación por VIH. Por otra parte, las cifras regionales de ONUSIDA para el 2024, muestran como el estigma y la discriminación hacia las personas que viven con VIH, no es un caso que solo ocurre en Perú, ya que, según cifras el 58% de las personas que viven con VIH en la región, ha indicado haber sufrido discriminación laboral, en una región donde el 72% de los países no penaliza la discriminación por VIH en el trabajo.

El costo emocional y el mensaje de resiliencia:

Junior, a pesar de ser una persona que hace años atrás decidió visibilizarse para acompañar a otras personas que viven el duelo tras un de VIH, no está excepto de ser una hermosa que siente el dolor que puede ocasionar una discriminación. —Junior— «Perdí el apetito y empecé a tener problemas para dormir, pensé en mi diagnóstico y todo lo que me costó años atrás sanar mis heridas y esta situación hizo que el miedo volviera», nos confesó Junior. Pero su activismo —que incluye acompañar a otros a través de sus redes sociales— lo impulsó a convertir el dolor en acción para hacer valer sus derechos con la LEY 26626 «CONTRASIDA» ante los organismos públicos en Arequipa, Perú.

La batalla legal: Conocer tus derechos es poder

Junior no se rindió. Con el apoyo del Consultorio Jurídico de la Universidad Católica de Santa María y denuncias ante el Ministerio de Trabajo y la Fiscalía, demostró que su despido era nulo por discriminación. —A mis empleadores— «Les expliqué que exigir pruebas de VIH a los trabajadores también es ilegal». Tras una semana de trámites, logró un acuerdo con sus empleadores y aunque no regresó a cocina —por decisión mutua—, hoy tiene un puesto de liderazgo en el mismo negocio, donde busca educar sobre que «las personas que viven con VIH, quienes toman su tratamiento antirretroviral y son VIH indetectables, no son tienen porque ser consideradas un peligro.

Pasos que siguió Junior:

  1. Documentar el caso: Grabó conversaciones y guardó comunicaciones.
  2. Buscar apoyo legal: Acudió a instituciones públicas y universidades.
  3. Exigir reparación: Negoció una indemnización y capacitación en VIH para sus empleadores.

Un llamado a la acción

Junior cierra con un mensaje contundente: «El amor propio es tu mejor refugio. Si enfrentas discriminación, habla. Yo estoy aquí para ayudarte». Su Instagram (@Junior_Gonzalez_01) se ha convertido en un espacio seguro para quienes buscan un amigo frente al estigma y la discriminación. La historia de Junior González no es solo sobre justicia laboral, es un recordatorio de que el estigma se combate con información y valentía. Mientras los mitos sobre el VIH persistan, voces como la suya serán esenciales para construir espacios inclusivos.

¿Has vivido discriminación por VIH? Comparte tu historia en los comentarios en nuestra entrevista de YouTube y no olvides dejar tu Like y compartir esta entrevista para seguir rompiendo el estigma y la desinformación hacia las personas que viven con VIH.

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