Foto: BLU Radio

No ha perdido la motivación y espera la bendición del papa Francisco en su visita a la Fundación Casa Hogar El Buen Samaritano.

Ciudad de Panamá.- Raúl Miranda mantiene su mirada en alto y carga una cruz en su pecho, sin tener vergüenzas ni culpa por tener VIH y haber sido diagnosticado cuando tenía 27 años.

Hoy, ocho años después, no ha perdido la motivación y espera la bendición del papa Francisco en su visita a la Fundación Casa Hogar El Buen Samaritano, en donde reside.

“Si yo le pido perdón a Dios y le pido una segunda oportunidad de vida creo que me podría perdonar. Paso la página, prefiero seguir una nueva vida que andar en lo mismo y siento que el VIH no ha sido un castigo sino un encuentro con Dios”, dijo en entrevista con Blu Radio.

Sin embargo, reconoce que el proceso ha sido complejo porque ha tenido que lidiar con la discriminación, el estigma y la depresión.

Incluso, ha perdido la movilidad de sus piernas debido a una tuberculosis, por lo que debe apoyarse con muletas.

“Me han dicho que no voy a volver a caminar como antes, pero yo trato de ser feliz porque la felicidad depende de nosotros mismos”, dijo.

Dicha fundación nació hace 15 años y atiende a 18 personas con VIH y que han sido abandonadas por sus familiares.

“Queremos que la gente entienda que el VIH no es sinónimo de muerte, que se puede seguir viviendo y que eres hijo digno de Dios a pesar de esta condición”, dijo el administrador del hogar, Erik Rodríguez.

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